Critica a la obra de Arturo Pérez Reverte, “Una historia de España”. Uno debe desconfiar siempre de gente “promovida”, premiada por la academia y los medios, pero como un presente de mi hijo y amigo, residente en la península desde hace veinte años, le di alojamiento en mi biblioteca, con la ingenuidad con que los troyanos recibieron el presente griego del pérfido Ulises. Un troyano preñado de prejuicios que rezuman rencores inoculados, en un poco edificante lenguaje, en la creencia de que ese puede ser un medio de validar sus conceptos entre “la plebe” embrutecida a la cual “hay que hablarle en necio para darle el gusto”, al decir de Lope de Vega. 1- No se puede entender a un puebl o sin desprenderse de los prejuicios contemporáneos del “historiador”. Eso es lo que hace Hollywood con sus versiones del imperio romano, creen que con disfrazar “cómicos”, así se les llamaba a los artistas en tiempos cervantinos, que se co...
En esta plataforma, Facebook, se han decantado mayoritariamente los nacidos en la década del cuarenta, cuando las cosas se decían por su nombre, ”al pan pan y al vino, vino”. Los eufemismos eran recursos literarios. Los cretinos no eran seres con “capacidades diferentes”, los negros no se disfrazaban de “afrodescendientes”, eran negros de apodo aunque blancos, en carnaval eran “lubolos” porque África es muy colorida, al igual que nuestra América. Los judíos eran judíos, a lo sumo se les apedillaba como “rusos”, salvo que fueran malos tipos, usureros, entonces eran simples judíos de mierda, por oficio y no por distinción de raza. A los pobres armenios les apodábamos “turcos”, nadie sabía la diferencia y ellos nos perdonaban fraternalmente nuestra ignorancia. Eran tiempos en que aún nos tratábamos como “iberoamericanos”, donde un peninsular era “gallego”, salvo los vascos que siempre eran solo vascos, no llegaban ni a españoles, po...